Por: Alejandro Meza
Preseas, acreditaciones y certificaciones, parecen constituir la nueva modalidad del rector para presumir la crisis del centenario de la Universidad Michoacana. La cultura de la condecoración ha transformado la gloriosa institución en un escaparate político para promover el proyecto ideológico del poder. El rector Medardo Serna, durante la entrega de la Presea al Mérito Cívico, otorgada a la Universidad, por la Suprema Junta Nacional Americana, en un desafortunado discurso dijo que “de concretarse la victoria de AMLO en 2018, incrementaría la violencia política, la inseguridad y la desigualdad”. Serna González parece haber olvidado que la Máxima Casa de Estudios es un espacio plural a toda ideología y que en su calidad de rector no debe emitir pronunciamientos con tendencias fácticas; debido a que su investidura representa la imagen de nuestra Universidad. Es absurdo hablar de desigualdad, de violencia e inseguridad, cuando los michoacanos nos podemos percatar que son problemas que diariamente se agudizan a lo largo del territorio nacional.
Medardo Serna definió el proyecto de Obrador como “autoritario, con caudillismo populista, con fundamentalismo y como un peligro para consolidar el orden democrático”. Más populista es mentir ante los medios respecto a las problemáticas laborales universitarias; además del oportunismo político del rector al asumir un discurso paralelo al proyecto del gobernador, cuyos resultados son adversos a los que se difunden en los medios. Por otro lado, no puede Serna hablar de democracia excluyendo el proyecto obradorista, mediante descalificaciones simplistas, porque el rector debe entender que la democracia estriba precisamente en el respeto a las decisiones colectivas del pueblo y no a los intereses políticos emanados de los grupos que buscan preservar el poder mediante la confusión y el linchamiento. De fundamentalismo y autoritarismo el rector conoce muy bien los conceptos, porque en ellos se basa su gestión al frente de la Universidad. La impunidad de la que hoy goza Medardo Serna, es un fuero intrínsico que le ha permitido atropellar la ley, resguardado bajo el escudo de la autonomía.
El pronunciamiento de Medardo Serna es grave, porque una vez más extralimita sus facultades de rector, asumiendo una postura en nombre de todos los universitarios, mancillando el nombre de nuestra casa, pero sobre todo, manchando al nicolaicismo con el entreguismo arribista en un acto más de villanía en un asunto que no es de su competencia.
¿Dónde quedó el crisol de pensadores? ¿Acaso Serna González es la voz de toda la comunidad?
Un rector opresor de toda ideología contraria a sus abusos habla de democracia, de autoritarismo y se lanza en contra de un proyecto para exaltar el fracaso de nación que vemos diariamente. El verdadero populismo es el que leemos diariamente en las mentiras del rector.
¡Hasta la victoria siempre! ¡Viva el SUEUM!