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Por: Alejandro Meza
La UMSNH cumplió 101 años de existencia el pasado 15 del presente mes; una historia de relativa brevedad porque oficialmente no se observan los principios fundacionales del antiguo Colegio de San Nicolás Obispo, que data del año de1540. En el acto conmemorativo fueron destacados los logros académicos, el posicionamiento cualitativo de la institución y otras cartas de presentación que rayan en la redundancia, cuando los empleados y profesores no han recibido el salario correspondiente a la primera quincena de octubre.
Dada la enorme importancia que tiene la Casa de Hidalgo ante la sociedad, es impostergable suspender una fecha conmemorativa de semejante índole, pero más allá de la apariencia protocolaria y la simulación, el acto oficial debió de convertirse en un foro de denuncia, con la intención de difundir los atropellos cometidos por los gobiernos en contra de la Máxima Casa de Estudios.
Podemos rememorar, pero no existe motivo de festejo cuando las familias de los trabajadores se encuentran en condiciones económicas críticas, debido al retraso salarial que persiste hasta este momento.
Se ha gestionado una y otra vez, apelando al raquitismo auditivo de quienes tienen el recurso para el rescate financiero de la institución y hasta el momento no existen respuestas concretas, porque simple y llanamente, pretendieron privatizar la educación y no lograron consumar el atentado contra el pueblo.
Medardo Serna ha venido trabajando en la obtención de los recursos suficientes, pero su gestión ha tropezado constantemente, porque los procesos no han sido abordados de la manera correcta, o porque prevalece la desconfianza del gobierno federal ante la falta de transparencia y rendición de cuentas, rasgo distintivo característico de la actual administración universitaria.
La Universidad Michoacana tiene el compromiso de casi 500 años de historia y no merece estar condenada al olvido, por la negligencia o la ineptitud de unos cuantos. El 1o.-de diciembre viene el cambio sexenal en el gobierno, pero el problema es hoy mismo y no podemos esperar porque nuestros hijos comen diariamente.
Los sindicatos no somos grupos de presión ni de chantaje como ha declarado el gobernador; somos trabajadores que exigimos nuestro salario y tenemos que expresarlo, para que toda la sociedad conozca la verdad del problema, porque el silencio es el peor enemigo de la lucha.
¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!
¡VIVA ETERNAMENTE EL SUEUM!