MANIFIESTO SINDICAL

SUEUM
MANIFIESTO
18 DE MAYO DEL 2026.
A los valientes y combativos miembros del SUEUM
A la Comunidad Universitaria
Al Pueblo en General.
Yarabí Ávila y su séquito se creían invencibles, porque estaban acostumbrados al abuso contra los trabajadores; hasta que el SUEUM les demostró que unidos somos más fuertes que ellos y en tan solo 24 días les enseñamos que la dignidad se antepone a la soberbia.
La rectoría debería asimilar la cátedra de fuerza y convicción que mostró nuestro sindicato, que disciplinado y convencido de la lucha laboral, se comportó firme, hasta recuperar una parte considerable de lo robado, mientras la autoridad hacía uso de sus artimañas, intentado sorprender o confundir, en un afán inútil para no pagar los adeudos pendientes.
Nunca más se atreverán a faltarnos al respeto, porque la muestra de sindicalismo ha sido contundente y desde la pasada HUELGA, las autoridades saben que tenemos un remedio eficiente para extirpar el cáncer que pretendieron inocularnos. Desde el pasado 20 de abril estamos preparados para lo que venga.
Las nuevas generaciones que nunca habían vivido una HUELGA, han aprendido de la mano de los viejos sindicalistas el verdadero sentido de la lucha; hoy entienden que existe un importante legado que tienen que cuidar, pero han adquirido el ingrediente principal que es la convicción que nos dota de valor para enfrentar al adversario.
La HUELGA no fue solo un paro legal de labores, fue un movimiento para toda la clase trabajadora mexicana del ramo educativo, un citatorio obligatorio para sentar a la rectora y sus achichincles en las mesas de negociación, pero sobre todo, una bofetada en contra de la soberbia de estás gentes, que siempre nos habían visto por debajo de ellos.
Hoy el SPUM y el STUPIMICH han demostrado la baja calaña de sus dirigentes y no se atreven siquiera a dar la cara. Las ratas suelen esconderse cuando se sienten amenazadas.
La lucha del SUEUM ha renacido como un fénix y desde este momento seremos nosotros quienes sentemos las bases en cualquier negociación. ¡Felicidades a todos los sueumistas dignos que participaron en la lucha!; pero no olvidemos ni por un momento, que el proyecto del SUEUM está en evolución constante y no termina nunca, porque siempre habrá un adversario en contra nuestra.
¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!
¡Fuera Yarabí Ávila de la Universidad!
COMBATIVAMENTE
“Cuna de mujeres y hombres valientes, crisol de libre pensamiento”
SINDICATO ÚNICO DE EMPLEADOS DE LA UNIVERSIDAD MICHOACANA

SUEUM
COMUNICADO SINDICAL
18 de mayo de 2026
En cada sueumista existe un insurgente orgulloso de su sindicato y esto quedó plenamente demostrado durante los 24 días que duró la HUELGA, donde la valentía, el honor y la alegría fueron la clave principal que nos condujo hasta la victoria.
El Comité Ejecutivo, la Comisión de Vigilancia y todo el Consejo General de Huelga agradecemos profundamente el esfuerzo de nuestros compañeros que cumplieron cabalmente con sus guardias, en una evidente muestra de sindicalismo, pero, sobre todo, de convicción, ante la necedad de una autoridad nefasta que buscó cualquier tipo de recurso legal para desestabilizarnos; sin embargo, nada lograron ante el ímpetu y el convencimiento de los sueumistas que resistieron los embates y mantuvieron un movimiento sólido, con la fortaleza que solamente puede construirse en la hermandad de un gremio que no volverá a ser víctima de ningún abuso.
¡El SUEUM está de pie y más fuerte que nunca! Y todo esto se debe a la enorme muestra de unidad. Hoy la base sabe que solamente así podremos exigir lo que nos pertenece. La dirigencia sindical es la cabeza, pero se requiere la participación de toda la base para obtener logros importantes.
Es justo agradecer encarecidamente a nuestra base por su disciplina y lealtad; también reconocemos a los sindicatos hermanos que nos mostraron su solidaridad y a las secciones sindicales del SPUM, que en todo momento nos apoyaron, al margen de sus dirigentes charros. ¡Gracias a todos! Y muchas felicidades, porque hemos construido un enorme movimiento que no termina con el levantamiento de la huelga, porque la mecha ha sido encendida y la rectoría no podrá apagarla ya.
FRATERNALMENTE
COMITÉ EJECUTIVO
NOVEDADES

Yarabí y la derrota que no entendió
En la política, como en la vida universitaria, hay derrotas que no se miden únicamente por el resultado final de una negociación, sino por el desgaste que dejan, por los costos que exhiben y por la manera en que los protagonistas salen del conflicto. En ese sentido, la huelga en la Universidad Michoacana dejó una conclusión difícil de ocultar: Yarabí Ávila fue la gran perdedora política del episodio.
Lo fue, en primer lugar, porque el solo estallamiento de una huelga representa una derrota para cualquier autoridad universitaria. Una huelga no es un accidente meteorológico ni una fatalidad inevitable: es la consecuencia de una cadena de errores, desatenciones, soberbia y falta de operación política. Cuando la Universidad llegó a la suspensión de actividades, lo que se exhibió no fue la fortaleza de la rectora, sino su incapacidad para anticipar, dialogar y construir acuerdos.
La segunda derrota fue jurídica. Yarabí apostó a una estrategia legal que, lejos de resolver el conflicto, terminó evidenciando sus límites. La pérdida reiterada de amparos mostró que el problema no podía ser contenido desde el escritorio de los abogados ni con lecturas parciales del derecho. Yarabí y su abogado no entendieron que no necesitaban una estrategia de litigio permanente; necesitaban una política laboral seria, inteligente y sensible.
La tercera derrota fue moral y política: terminó aceptando aquello que durante semanas se negó a reconocer. Y ahí aparece la pregunta inevitable: si al final se podía ceder, ¿por qué no hacerlo antes? ¿Por qué llevar a la Universidad al desgaste, a la confrontación y a la parálisis? Ceder después de una huelga para nada que es un triunfo; es la prueba de que se pudo evitar el conflicto y no se quiso, no se supo o no se tuvo la sensibilidad suficiente.
Pero quizá la derrota más profunda fue la pérdida de empatía con la comunidad universitaria. Durante el conflicto no se vio una defensa amplia, espontánea y convencida de la rectora por parte de profesores, estudiantes o trabajadores. Al contrario, las redes sociales y las expresiones universitarias reflejaron distancia, cansancio y un evidente desgaste de su figura. Yarabí conservar el cargo, pero ha perdido el respaldo emocional y político de su comunidad, los únicos que en redes la halagan son sus fucnionarios, bajo la pena de ser despedidos u profesores interinos presionados por los operadores de la rectoria.
A ello debe sumarse el evidente agotamiento de su equipo. Un secretario general desgastado difícilmente puede seguir funcionando como operador político eficaz y más cuando desde dentro hay quienes buscan su cargo. Y un abogado general sin formación laboralista, más cercano a una lógica penal que a una cultura de conciliación, revela mucho del talante del gobierno universitario: más inclinación al control que al acuerdo, más reflejo represivo que voluntad de diálogo.
La Universidad Michoacana no necesita funcionarios que vean el conflicto laboral como una amenaza que debe aplastarse; requiere personas capaces de entender que el derecho del trabajo existe precisamente para evitar que las diferencias terminen convertidas en crisis institucionales. En una comunidad universitaria, gobernar no se reduce a vencer al otro; es escucharlo, procesar sus demandas y construir soluciones.
Pero pese a lo anterior, Yarabí después de la huelga parece no haber entendido la lección. Su retórica combativa, lejos de contribuir a la reconciliación universitaria, parece profundizar las heridas. En lugar de abrir una etapa de diálogo, serenidad y reconstrucción de confianza, su discurso mantiene un tono de confrontación que resulta preocupante, como si la autoridad todavía creyera que los conflictos se resuelven desde la dureza del mensaje y no desde la inteligencia política.
Ese es el mayor riesgo para la Universidad: que la rectora confunda el fin formal de la huelga con la solución real del problema, pues una huelga puede levantarse, pero las causas que la originaron pueden seguir intactas.
Si después del conflicto la autoridad insiste en el mismo tono, en los mismos operadores gastados y en la misma falta de sensibilidad, entonces no está cerrando una crisis, está preparando la siguiente.
Las palabras de una rectora no son simples frases de ocasión; mandan señales, ordenan conductas, generan climas. Si el mensaje que baja desde Rectoría es de combate, revancha o endurecimiento, lo que se produce no es paz institucional, sino tensión acumulada y esa tensión, más tarde o más temprano, vuelve a encontrar salida.
La gran paradoja es que Yarabí habla como si hubiera ganado, cuando los hechos muestran otra cosa. Hubo huelga. Perdió terreno jurídico. Terminó cediendo. No logró sumar a la comunidad. Su equipo quedó cuestionado y ahora, con un discurso poco conciliador, parece caminar hacia la repetición del conflicto.
La Universidad Michoacana requiere otra altura política. Necesita diálogo, no bravata; necesita acuerdos, no amenazas veladas. Necesita sensibilidad, no soberbia. La Casa de Hidalgo no puede gobernarse como si fuera una oficina cerrada ni como si sus trabajadores fueran adversarios internos.
El saldo de la huelga no debe medirse sólo en cláusulas o compromisos firmados, sino en legitimidad y ahí la rectora sale mal librada. Perdió porque no evitó la huelga. Perdió porque litigó mal. Perdió porque cedió tarde. Perdió porque no logró convocar a su comunidad. Y puede volver a perder si no entiende que los problemas universitarios no se resuelven con discursos de combate, sino con diálogo, sensibilidad y acuerdos.
La huelga terminó, sí, pero si la rectora no cambia el tono y no cambia el método, lo que hoy parece cierre puede ser apenas el prólogo de un nuevo estallamiento.
Ahí veces que una autoridad llega al tope de lo que puede ofrecer y en esos casos nunca es malo pensar en un cambio.






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